Iota, el primer huracán de Categoría 5 que impactó territorio colombiano, pasó por las islas del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina registrando vientos superiores a los 250km por hora antes de continuar su desplazamiento hacia Centroamérica. El huracán tuvo un impacto devastador sobre las islas, en particular Providencia y Santa Catalina, cobrando la vida de al menos dos personas; afectando casi la totalidad de las viviendas y destruyendo la mayoría de la infraestructura comunitaria, productiva y de servicios públicos.

Ante este acontecimiento, el Gobierno Colombiano declaró la situación de desastre departamental en el archipiélago y desplegó su sistema de respuesta bajo la coordinación de la Unidad Nacional de Gestión de Riesgos de Desastres (UNGRD) en articulación con la Gobernación departamental, designando a la Directora del Departamento de Prosperidad Social (DPS), la Sra. Susana Correa, como encargada para su reconstrucción, en articulación con el Sr. Lyle Newball, miembro de la junta ejecutiva de Pro Archipiélago, quien tiene a su cargo la coordinación local y comunitaria.

Con el fin de identificar los impactos del huracán en distintas dimensiones y formular recomendaciones para el proceso de respuesta la UNGRD desarrolló la Evaluación de Daños y Análisis de Necesidades (EDAN) para que, junto al gobierno nacional colombiano, se consolide un Banco de Materiales que de inicio de inmediato al mejoramiento de las viviendas con menos afectación y su reparación, así como la rehabilitación de viviendas con mayores daños, y la reconstrucción de aquellas que sufrieron un colapso total. Dichos esfuerzos serán coordinados por el Ministerio de Vivienda.

En el marco del EDAN, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo aportó su metodología de diagnóstico de viviendas y otras edificaciones (el cual ha sido probado en desastres similares ocurridos en otras islas del Caribe) y estableció alianzas con la Sociedad Colombiana de Arquitectos y la Sociedad Colombiana de Ingenieros para desplegar un equipo técnico que implementara este análisis en Santa Catalina y las unidades de infraestructura con potencial para ser reparadas en Providencia.

Junto con la metodología de diagnóstico, el PNUD está haciendo uso de realidades mixtas (Realidad Aumentada y Realidad Virtual), empleando cámaras 360 y drones para complementar los datos recolectados y así, vincular a expertos, aliados y miembros de gobierno en una experiencia inmersiva que les permita "vivir la realidad" por la que se encuentra pasando el archipiélago. Esta herramienta, denominada “Desarrollo Aumentado” busca hacer un seguimiento preciso al proceso de diagnóstico y recuperación, así como a tomar decisiones más acertadas y rápidas sin necesidad de los tiempos, recursos y logística requeridas para el desplazamiento del equipo.

De esta manera, se ha permitido analizar 1241 unidades de infraestructura, 1142 en Providencia y 99 en Santa Catalina. De estas construcciones, 896 (72%) corresponde a unidades de vivienda, 64 (5%) son unidades de vivienda con usos mixtos, y las restantes 281 (23%) a infraestructuras comunitarias, productivas o de servicios públicos que dan información general sobre el nivel de daños en techos y/o paredes, ayudando a determinar si las construcciones sufrieron daños aparentes en cimentación o suelos, y categorizar las unidades de infraestructura según el esfuerzo de reparación.

Los resultados de este diagnóstico son públicos y se pueden consultar aquí

 

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