En La Guajira se cultivan ‘Productos de la Paz’ conservando el bosque

06-oct-2017

El creciente mercado de alimentos orgánicos en el país ofrece oportunidades de  desarrollo sostenible y desempeña un papel importante para reducir la pobreza en las zonas rurales con alta biodiversidad. Por esta razón, la Asociación de Productores Orgánicos del Municipio de Dibulla ( APOMD) en La Guajira, participa, con apoyo del Proyecto Bosque Seco del PNUD, en estrategias de encadenamiento productivo y la campaña  ‘Producto de la Paz’, que fortalece a la organizaciones locales y las enlaza con mercados de valor.

Como parte de las acciones propuestas, Elmer Pabón, un campesino del municipio de Dibulla e integrante de APOMD, participó, en compañía de las pasantes de Manos a la Paz, Natalia Giraldo y Leslie Infante, en el “Festival de Emprendimiento, Creatividad e Innovación: Reto Inspira”, que realizó la Cámara de Comercio de Riohacha.

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Elmer presentó en la Feria un chocolate que proviene de cacaco cultivado de manera sostenible, “participar en este tipo de ferias es muy importantes para nuestra Asociación, porque eso significa mostrar y vender nuestro chocolate,  que no tiene ningún tipo de químicos que puedan ser dañinos para las personas y el medio ambiente, y además que aporta a nuestra economía y al desarrollo de nuestro corregimiento”, expresó el jóven, quien desde los 16 años cultiva la tierra, y que hace parte del grupo de productores que recibe apoyo técnico y económico del PNUD y del SENA.

El Festival reunió  a emprendedores con las 100 mejores ideas para solucionar las problemáticas sociales de La Guajira, y contó con el apoyo de expertos en diferentes disciplinas para crear negocios consolidados y visibles.

Según Yinethsy Pérez, Profesional Regional de Enlace Técnico del PNUD, “lo que se pretende desde el proyecto Bosque Seco  es promover los ‘Producto de la Paz’, que conecta a pequeños productores que viven en ecosistemas estratégicos del país como el bosque seco, con empresarios que valoran la biodiversidad y la herencia cultural de comunidades afectadas por el conflicto”.

Natalia Giraldo, pasante de Manos a la Paz, puntualizó que con esta iniciativa se busca que empresarios valoren la biodiversidad y apoyan un nuevo campo; también que haya “un incremento en los ingresos de comunidades desplazadas, retornadas y reincorporadas, así como de organizaciones de mujeres; y una alternativa económica estable que les permita un mejor vivir y conservar los bosques de los habitantes de esta región”.