Unidad de búsqueda para personas dadas por desaparecidas: sus retos y la participación

30-ago-2017

Garantizar la participación de las organizaciones de víctimas, la unificación de las cifras y recoger las lecciones aprendidas de otras instituciones que han trabajado el delito de la Desaparición Forzada son algunos de los principales retos destacados en la sexta versión del conversatorio ‘En Diálogo’ que se desarrolló ayer en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación.

En el marco de la conmemoración del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, la Alta Consejería Distrital para las Víctimas, a través de su Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, la Consejería Presidencial para los Derechos Humanos, el Programa de Voluntarios de Naciones Unidas y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo – PNUD, realizaron un conversatorio sobre los retos que tiene la nueva Unidad para la Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, creada en el marco del Acuerdo de Paz con las FARC.

De acuerdo con las cifras del Registro Único de Víctimas, a primero de julio de 2017, un total de 46.887 personas han sido víctimas directas del delito de Desaparición Forzada, lo que además ha afectado de manera indirecta a 120.083 familiares, de los cuales muchos de ellos aún esperan una respuesta sobre lo ocurrido con sus familiares.

Martín Santiago, Coordinador Residente y Humanitario de Naciones Unidas en Colombia y Representante del PNUD fue el encargado de instalar el evento. En sus palabras recalcó el sufrimiento sobre los familiares de este delito. De esta manera afirmó: “Al inmenso dolor que padecen todas las víctimas del conflicto armado, el delito de desaparición forzada añade un macabro ingrediente para quienes lo sufren: la incertidumbre; el no saber; el no poder siquiera comenzar un proceso de duelo o recuperación, pues el tiempo y la vida se les detiene esperando alguna noticia sobre ese ser querido que un día, desapareció”. 

Para la Alta Consejera para los Derechos de las Víctimas, la Paz y la Reconciliación, Ángela Anzola, el flagelo de la desaparición forzada es un tema crucial para la construcción e implementación de la paz, “Porque hablar de la desaparición forzada es hablar de los familiares, del dolor que han tenido que afrontar, de la lucha que han tenido que llevar adelante; y el que exista hoy esta Unidad es el triunfo de esas luchas, es el triunfo de las organizaciones, de los familiares”, aseguró la funcionaria.

Retos de la nueva Unidad para la Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas

Durante el conversatorio, la Consejera Presidencial para los Derechos Humanos, Paula Gaviria, puntualizó dos retos importantes para la nueva Unidad; el primero relacionado con la visibilización del delito de la desaparición forzada “esta Unidad debe lograr que los desaparecidos se conviertan en una causa nacional”. Además, resaltó la importancia de que esta Unidad actúe de manera transparente con las familias de los desaparecidos, sin dejar de lado los aprendizajes de las lecciones del pasado “Es primordial que se tengan en cuenta los aprendizajes de las organizaciones, de las entidades y de quienes han trabajado durante estos años el tema de la desaparición, allí hay un camino recorrido que debe servir para continuar trabajando”, dijo la Consejera.

Por su parte, el Viceministro de Justicia, Carlos Medina, destacó la importancia de definir el universo real de las víctimas de desapariciones forzadas en el marco del conflicto armado, el cual actualmente tiene distintas fuentes y cifras que deben ser estudiadas y entendidas, dependiendo del universo que se determine para ser tenidas en cuenta. Así mismo, resaltó la importancia de lograr una articulación con todas las entidades y organizaciones que tiene alguna responsabilidad con el tema de desaparición “Estamos diseñando un concepto de Unidad en el que sea posible que las víctimas y los familiares estén incorporados en todos los procesos, la construcción de esos protocolos… eso es otro de esos retos muy importantes que tiene esa Unidad”.

Otro de los retos importantes que se rescataron durante el panel fue la necesidad de poder caracterizar de una forma detallada el universo de las víctimas de desaparición forzada. “Para nosotros no es solamente importante hablar de una cifra, sino saber uy conocer si eran mujeres, niños, indígenas o miembros de la comunidad LGTBI, ese universo no es solamente un número, es una historia de terror y de horror que nos ha tocado a Colombia y que debe contarse”, aseguró Andrea Bautista, de la Fundación Nydia Érika Bautista.

Finalmente, para Carlos Valdés, director del Instituto Colombiano de Medicina Legal, el reto de la Unidad de Búsqueda no está solamente en la identificación de los cuerpos de los desaparecidos, sino en encontrar la verdad. “Cuando en el instituto hemos tenido la oportunidad de hablar con los familiares y decirles que hemos identificado el cuerpo de su ser querido, la pregunta siguiente siempre es: ¿cómo murió?, ¿cuándo murió?, ¿en qué circunstancias?, ¿quiénes son los responsables? La Unidad es la médula espinal del Sistema Integrado de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición”, dijo Valdés.

Participación efectiva para las organizaciones

Durante el segundo panel sobre la participación de los familiares en la Unidad, el Alto Comisionado para la Paz, Rodrigo Rivera, destacó la importancia de mantener a las víctimas como centro de la implementación tal y como se hizo en el Acuerdo de Paz. “El norte sigue siendo el reconocimiento pleno de los derechos de las víctimas y la importancia de dignificarlas”, dijo.

De igual forma, el Alto Comisionado habló de la necesidad de lograr colectivo por materializar el compromiso plasmado en el Acuerdo de Paz con los familiares de los desaparecidos “que las víctimas y las familias estén a bordo del proceso, que éste sea transparente, que se hagan rendiciones e informes de los adelantos, que se haga un esfuerzo de parte de todos será la forma de garantizar el éxito de esta nueva Unidad”.
Gloria Gómez, de la Asociación de Familiares de Detenidos – Desaparecidos (Asfaddes) durante su intervención aseguró que al hablar de participación de los familiares es necesario garantizar que sea efectiva. “Nosotros somos la voz de ellos y de ellas. Esta Unidad debe ser el mecanismo que realmente se comprometa con buscarlos, con encontrarlos, como una respuesta a la incapacidad de los mecanismos judiciales que no han surtido efecto en rescatarlos vivos, en encontrarlos en los casos en los que han sido encontrados sus cuerpos”.

Finalmente, se reiteró la importancia de entender y apoyar a los distintos colectivos de víctimas y organizaciones que desde hace años han venido visibilizando el delito de la desaparición forzada hasta lograr que sea un asunto de vital importancia para todos los colombianos.  “Pensemos en el ser más querido que tenemos, y pensar que esa silla del comedor donde nos sentábamos a comer con ella va a quedar vacía durante mucho tiempo y nunca más pudimos darle el ultimo abrazo, el último adiós. Ese es el vacío que tienen esas familias y que tiene toda la sociedad colombiana, la ausencia de los desaparecidos, es la ausencia del alma del país y hasta que no podamos saber qué pasó con ellos, no podremos hablar de un país reconciliado”, aseguró Paula Gaviria, Consejera Presidencial para los Derechos Humanos.

Esta actividad se realizó en el marco de la exposición fotográfica Rostros que esperan que  nació  como medida de satisfacción a 35 familias de personas que han sido desaparecidas forzadamente en el departamento de Norte de Santander. Estas han ocurrido en la región del Catatumbo y en la zona fronteriza con Venezuela.

Esta exposición, es resultado del trabajo que el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo - PNUD, viene  desarrollando en el departamento desde hace tres años, y en el último año con el apoyo del Programa de Voluntarios de Naciones Unidas - UNV, sobre la lucha contra la impunidad del delito de Desaparición Forzada; con el cual  se ha logrado la documentación de 450 casos y el acompañamiento sicosocial y jurídico de aproximadamente 50 casos, de los cual 35 fueron escogidos por las mismas familias para hacer parte de esta proceso. La galería estará abierta hasta el 8 de spetiembre en el Centro de memoria, paz y reconciliación de Bogotá, en la carrera 19b #24 - 86, de 8: 00 a.m. a 5:00 p.m.
 

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