Memoria histórica en las montañas del Valle del Cauca

03-ago-2017

Efraín Sierra, funcionario PNUD

En La Moralia, municipio de Tuluá (Valle del Cauca, Colombia), los balnearios están colmados de turistas, por sus destapadas vías hay ciclo paseos, en las tiendas y restaurantes hay mucho movimiento, y en el parque la algarabía infantil alegra el ambiente.

Viendo este panorama de hoy, Hebert Rivera, el presidente de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Valle del Cauca, Astracava, exclama: “Hasta hace poco tiempo otra era la situación”.

El labriego narra, con una tristeza profunda, que en este corregimiento de Tuluá durante muchos años imperó la guerra y la desolación. “En una fecha como hoy 30 de julio, hace 18 años, se cometió en este sitio la primera incursión paramilitar en el Valle del Cauca. En adelante y hasta el año 2004, esos grupos, comandados por alias H.H, realizaron en la región 60 masacres que produjeron 771 asesinatos y aún hay 800 desaparecidos”, relata.

Por eso, para rendirle un homenaje a las víctimas del paramilitarismo, a este corregimiento llegaron académicos, organizaciones sociales, funcionarios de la gobernación, representantes de la iglesia católica, funcionarios del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo - PNUD , y la comunidad que habita esta zona de la cordillera central.

Fabio Cardozo, Secretario de Paz y Reconciliación del Valle, destacó el espíritu valiente de centenares de hombres y mujeres que soportaron con estoicismo esos años aciagos. “Hoy la situación es otra. Por aquí ya no corren los ríos de sangre y estamos seguros de que con lo que estamos haciendo, esos tiempos no volverán”, señaló Cardozo.

El acto, organizado por los campesinos, se constituyó en un espacio de recuperación de la memoria histórica, uno de los elementos claves para no permitir la repetición de estos hechos victimizantes.

El funcionario del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Efraín Sierra Delgadillo, al hacer su intervención en el evento indicó que el PNUD y la gobernación del Valle implementan ya un Modelo de Gestión Territorial de Paz que asigna una gran importancia a las víctimas del conflicto armado. “El fin de la guerra detuvo la cifra de víctimas. Ahora compete atenderlas y con actos de memoria como estos afirmar: nunca más”, concluyó.

Entre los campesinos estaba Rogelio Osorio, otro líder de Astracava. De piel curtida por el sol y manos hechas fuertes con la tierra, expresó que los acuerdos de La Habana han producido un cambio que los satisface. “Hay tranquilidad y lo que debe seguir es desarrollo y bienestar”, indicó antes de despedir con una sonrisa a quienes vieron cómo este corregimiento salió de la pesadilla de la guerra y entró a la realidad de la paz.

Redactó:

Raúl Ramírez Tovar

Periodista PNUD