Jóvenes dejan huellas de paz y esperanza en municipios colombianos

02-jun-2017

Finalizó tercer ciclo de pasantías Manos a la Paz

(Bogotá, junio 2 de 2017). Fueron cuatro meses de trabajo donde los conocimientos se transformaron en capacidades para las comunidades que alguna vez vivieron el conflicto, y de la mano de 300 jóvenes universitarios, tienen hoy la oportunidad de aportar a la construcción de paz en sus regiones.

Los perfiles profesionales de la tercera generación encontraron en los municipios colombianos, verdaderas aulas de aprendizajes y experiencias, que le devolvieron el protagonismo a los actores territoriales en un país que renace para vivir en un escenario de posconflicto.

Estas experiencias son palpables y visibles gracias a Manos a la Paz, un programa que completa tres convocatorias que han beneficiado a 242 municipios de 20 departamentos del país, vinculando a 900 estudiantes que cumplen sus pasantías en zonas que fueron afectadas por el conflicto armado.

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Después de 120 días de vivir alejados del confort de sus lugares de origen y de trabajar mano a mano en 114 municipios, se reencontraron en las instalaciones del Hotel Radisson en Bogotá para asistir durante dos días al cierre nacional y despedir un ciclo de pasantías que marcaría sus vidas en lo personal y profesional.

El grupo de 300 estudiantes de 73 universidades públicas y privadas, fue recibido por Rafael Pardo, Alto Consejero para el Posconflicto, Derechos Humanos y Seguridad; Inka Mantilla, Directora de País de PNUD en Colombia; Ricardo Navarrete, Embajador de Chile en Colombia, y Blanca Cardona, Coordinadora de Gobernabilidad Democrática en PNUD Colombia.

Desde Chile, acompañaron el evento Leonardo Moreno, Director Ejecutivo de la Fundación para la Superación de la Pobreza  y Carla Romo, Secretaria Ejecutiva de Fondo Chile, ratificando su compromiso en el apoyo que brinda Servicio País en asistencia técnica, con apoyo de la Agencia Chilena de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AGCID) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD Chile), a través de Fondo Chile.

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El Alto Consejero para el Posconflicto, Rafael Pardo, manifestó que el programa cambia con las condiciones de los lugares donde llegan; “La acción de ellos es positiva para las comunidades y para las universidades; pero lo más importante es que los cambia a ellos en su visión de Colombia, en su visión de vida. Estas vivencias de los jóvenes justifican que el programa continúe y nos preparamos para una cuarta generación deManos a la Paz”, indicó Pardo.

Para Inka Mattila, Directora de País del PNUD en Colombia: “a esta tercera generación de universitarios les decimos gracias, profundamente gracias por haber participado en este Programa; hemos tenido el gusto de estar acompañando esta gran propuesta que es un ejemplo concreto de cómo llevar las iniciativas del Estado a las regiones más afectadas por el conflicto y mostrar dividendos concretos para las comunidades y poblaciones que están viviendo en estas zonas antiguamente azotadas por la guerra”.

   

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Por su parte, la coordinadora de Gobernabilidad del PNUD, Blanca Cardona enfatizó que PNUD adelanta gestiones para que Manos a la Paz se convierta en una alternativa de servicio social en el país que más allá de comprometer a la juventud colombiana en la implementación de la paz, sea una plataforma de voluntariado que sustituya al servicio militar en Colombia.

Entre tanto, Ricardo Navarrete, Embajador de Chile en Colombia, resaltó que la paz en Colombia también impacta positivamente a nivel regional. Experiencias como éstas demuestran que la juventud está comprometida con el desarrollo y sobre todo, con la paz de su país.

Voces de Manos a la Paz

Para Luis Fernando Jábrego Ortega de la Universidad Francisco de Paula Santander sede Cúcuta: “Manos a la paz me deja al corazón lleno de recuerdos y de memorias; llevo 53 grandes personas en el corazón y sin duda el programa ha cambiado mi vida, Llegué siendo uno y me voy siendo otro y sobre todo ahora soy una gran persona y un gran profesional”.

Miguel Felipe Chía estuvo en el municipio de Trujillo (Valle del Cauca) y estudia en la Universidad UniMinuto de Dios de Soacha. “Una de las experiencias que gané en el programa fue responsabilidades, aprendí que cada cultura es diferente y cada región del país tiene sus costumbres; es una experiencia muy hermosa donde me llevo amigos, me llevo familia y mucho conocimiento acerca de la situación actual del país y cómo vamos a trabajar para la construcción de una nueva Colombia llena de paz y armonía”.

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Elena Carolina Sánchez Acosta, es estudiante de Ingeniería de Sistemas de la Universidad Simón Bolívar en la ciudad de Cúcuta. “Mi experiencia fue única e inolvidable, me llevo amigos y desde ya empiezo a creer que los jóvenes somos agentes de cambio que vamos a construir paz desde una perspectiva diferente; animo a todos los jóvenes, a todos los estudiantes que ingresen a Manos a la Paz, una experiencia que les va a dejar muchas cosas para su vida, tanto a nivel personal como profesional”.

Juan Camilo Restrepo hizo sus pasantías en Gómez Plata (Antioquia). “Dentro de lo que pude aportar, lo más importante fue fortalecer el grupo de víctimas en la Mesa de Participación de Víctimas; logramos que pasara de una inactividad completa a fortalecerse en sus objetivos. Destaco los aportes que este Programa nos da para nuestro crecimiento personal, fortalecemos valores como la tolerancia”.

MAP en Red

Durante el evento nacional, se hizo el lanzamiento de la plataforma virtual “MAP en Red” que servirá como un espacio para compartir experiencias a través de artículos, crear discusiones sobre temas de interés, publicar ofertas y empleos, espacios académicos y concursos; incluirá también una sección de recomendaciones para los futuros practicantes Manos a la Paz sobre sus estadías en territorio.

Con el apoyo de la Unión Europea, la Fundación Superación de la Pobreza y el Fondo Chile, Manos a La Paz se consolida como la iniciativa de la Alta Consejería para el Posconflicto y el PNUD en Colombia, que contribuye a mejorar las capacidades territoriales a través de jóvenes dispuestos a dejar huellas de paz en las regiones y devolverle la esperanza a cientos de colombianos que sienten como se transforman las realidades de un mejor país.