Retorno a la vida económica: Las víctimas del conflicto producen - Especial Humanum

02-may-2016

Las víctimas que viven en el campo se encuentran en una doble condición de vulnerabilidad, pues son habitantes de zonas rurales remotas y, al mismo tiempo, víctimas del conflicto armado. Las condiciones de estos  hogares muestran elevadas brechas sociales frente al resto del país. Su calidad de vida es en algunos casos inferior al de la población marginada de los centros urbanos y de la de otros territorios rurales. En particular los ingresos no parecen ser suficientes para cubrir sus necesidades básicas; la provisión de servicios públicos no es adecuada y el acceso a la salud y la educación se mantiene rezagado.

Caracterización de los hogares de víctimas

En las últimas dos décadas, 6,6 millones de hectáreas han sido despojadas o abandonadas por la violencia. Según las cifras de la última década sobre desplazamiento, el 64% de las personas fueron expulsadas de zonas netamente rurales. La mayor parte del despojo y abandono se produjo en un 73% de minifundios y propiedades pequeñas.

La composición de los hogares de las víctimas que retornaron a áreas rurales, a diferencia de las que migraron a las ciudades, es que se volvieron hogares de menos integrantes.

La alta dependencia de la mano de obra familiar, que caracteriza la población rural, no se traduce en mayores ingresos familiares. La estructura de trabajo rural suele involucrar a varios o incluso a todos los miembros del hogar en la producción agropecuaria o en la pluriactividad. En efecto, si se tienen en cuenta los bajos ingresos por hogar de las familias de víctimas, el alto nivel de dependencia se puede explicar por la necesidad de que varios miembros de la familia deban ayudar a buscar recursos para sostener el hogar.

A pesar de que la mayoría de las mujeres realiza oficios no remunerados, los ingresos en las familias en su mayoría provienen del trabajo de más de una persona. En efecto, en casi el 60% de los hogares de víctimas, más de una persona, de cada 3, se declara como generadora de ingresos, situación que se explica por la alta dependencia de la mano de obra familiar que caracteriza a los hogares rurales, lo que resulta superior respecto a las victimas urbanas (60%).

A eso se le suma que 1 de cada 5 víctimas es un adulto mayor de 60 años, lo que supone una menor productividad para el hogar.

Las características de la producción de las familias víctimas que viven en zonas rurales son propias de la economía campesina: poca tierra, cultivos de baja productividad, rentabilidad y costos laborales altos. Además, el principal factor productivo con el que cuentan es la mano de obra familiar, que suele compensar la falta de tierras o infraestructura productiva y de capital de inversión.

Transición hacia la vida productiva

Es necesario que las familias rurales víctimas del conflicto que retornen a su tierra o sean reubicadas, se vinculen a las oportunidades de inserción productiva que ofrecen las cadenas de valor territoriales.

Es necesario que las familias rurales víctimas del conflicto que retornen a su tierra o sean reubicadas, se vinculen a las oportunidades de inserción productiva que ofrecen las cadenas de valor territoriales. De esa forma, no sólo se reactiva su recuperación económica, a través del empleo y el desarrollo inclusivo sostenible, sino también se fortalece su vinculación al territorio que los recibe. Una de las maneras de abordar esta etapa transicional es promoviendo el autoempleo rural, apuntándole a la generación y fortalecimiento de capacidades para el desarrollo de negocios inclusivos, así como a la capacidad de resiliencia personal y comunitaria para reponerse a la tragedia familiar y comunitaria que significó el desplazamiento.

La agricultura familiar especializada, por ejemplo, tiene el potencial de emplear a la familia dentro del predio, de generar las ganancias suficientes para mejorar los ingresos y de incentivar condiciones de trabajo decente y autoestima. Por esta razón una ruta de empleabilidad puede ser la puerta de entrada para la reconstrucción del proyecto de vida de las familias víctimas del conflicto armado.

Asociatividad y encadenamientos productivos

Una acción fundamental para hacerle frente a esta situación es incentivar la asociatividad entre los participantes. Esto permitirá la reconstrucción progresiva de la confianza y el tejido social de la población víctima, en su mayoría desplazada por el conflicto, que ha decidido retornar o reubicarse de nuevo en territorios rurales. A su vez la asociatividad permitirá mejorar las condiciones productivas y de acceso al mercado de las familias.

La forma de comercializar es uno de los puntos determinantes en la transformación hacia la agricultura familiar especializada. Por eso es necesario buscar alianzas comerciales con el sector privado para la integración de los pequeños productores víctimas a mercados dinámicos y fortalecer la institucionalidad pública local en el diseño e implementación de políticas de desarrollo rural para víctimas. Esto representa de cierta forma el “aterrizaje” de la ley 1448 enfocada en la reparación de las víctimas del conflicto armado. Apostarle entonces a los procesos de emprendimientos agropecuarios y al fortalecimiento del capital social rural es como se construyen redes sociales y productivas.

Ejemplos de Negocios Inclusivos en algunos territorios del país (2015)

 

Una estrategia para implementar mejores prácticas de producción e incursionar en nuevos cultivos es darle uso a la gran cantidad de tierra improductiva en propiedad de familias rurales víctimas. Asimismo, una reconversión productiva que le quite peso a la producción pecuaria y aumente la generación de empleo a través de cultivos eficientes y rentables puede mejorar la capacidad de producción de las familias y su ingreso en el largo plazo. Estas familias cuentan con una gran cantidad de hectáreas invertidas en actividad pecuaria. Esto se debe a la seguridad de una venta rápida que, en una emergencia, puede otorgar esta actividad, y a la amplia participación de la práctica del ganado al partir.

Porcentaje de participación del área rural dispersa según su uso

Nota: Más de la tercera parte del área rural dispersa tuvo uso agropecuario y de ésta a su vez cerca de una quinta parte se destinó al uso agrícola, donde los cultivos representaron el 6,3% del total del área rural dispersa. Del total del área rural dispersa, el 50,6% correspondió a bosques naturales, el 40,6% a uso agropecuario, el 7% a uso no agropecuario y 0,1% a nuevos desarrollos urbanos. Fuente: DANE. Censo Nacional Agropecuario, 2014

Haciendo un análisis de la situación actual, el mayor uso del suelo está en la ganadería, seguido por el que se dedica a rastrojos y cultivos agrícolas. Aparte de las condiciones topográficas y climáticas que permiten desarrollar (o no) cierto tipo de producción agropecuaria, la ganadería se convierte en una opción viable para las familias retornadas por dos razones: primero, la victimización de la población como consecuencia de la violencia motiva a estos hogares a preferir actividades productivas que brinden ingresos inmediatos y de los cuales sea posible obtener ganancia en una situación de emergencia (Arias e Ibáñez, 2014); segundo, en las áreas rurales se ha generalizado la práctica del ganado al partir, que es un tipo de producción ganadera en la que una persona, el inversionista, pone los animales y otra, el ganadero, los pastos y el cuidado para el levante.

Porcentaje de participación del área para uso agropecuario. Total Nacional

Fuente: DANE. Censo Nacional Agropecuario, 2014

Los costos laborales de los principales productos son por lo menos la mitad de los costos totales de producción; sin embargo, esto se puede explicar porque la agricultura familiar utiliza tecnologías intensivas en mano de obra y no en capital.

Este cambio no solo generaría mayor eficiencia y estabilidad en la producción y el empleo, sino que podría mejorar los ingresos de la población. Los ingresos monetarios de las familias son bajos en todas las regiones e incluso hay casos de hogares que reportan no recibir recursos.

Estructura de costos por hectárea

Nota: Esta gráfica sirve como ejemplo de la estructura de costos de las familias campesinas en Colombia. Fuente: DEI Rural

La producción tiene, en cambio, diversos lugares para su venta. Si bien en la cabecera municipal es donde más se venden los productos, los centros poblados, las veredas e incluso la finca misma también son opciones utilizadas. Una característica común es que los participantes deben desplazarse hacia algún centro poblado para vender sus productos, lo cual genera costos adicionales de producción, ya sean monetarios o de tiempo.

Sitios de venta de la producción agropecuaria

Lograr lo anterior puede tener un impacto positivo en la población y será un avance importante en la generación de empleo digno, en respuesta a la reparación integral de las víctimas que pretende el Gobierno Nacional.

El camino hacia generar una cadena de valor: Una experiencia exitosa

Una cadena de valor es una alianza vertical de empresas que colaboran de distinta forma a lo largo de la gama de actividades necesarias para llevar un producto desde la etapa inicial de suministro de insumos, a través de las distintas fases de producción, hasta su destino final en el mercado[1].

Sistema de cadena de valor

Nota: Un producto alimenticio se desplaza desde los eslabones iniciales de la cadena, donde los agricultores lo cultivan y cosechan, hacia el mercado —por medio de intermediarios, incluyendo organizaciones de productores, procesadores, transportistas, mayoristas y minoristas—, hasta llegar al nivel final de los consumidores. Fuente: FIDA y Banco Mundial

Red de productores Ecológicos de la Sierra Nevada de Santa Marta RED ECOLSIERRA

La Red de productores ecológicos inició su proceso de consolidación en 1997 y nació como persona jurídica en agosto de 2001, en el marco de los apoyos del programa Sembradores de Paz de la Agencia Española de Cooperación Internacional. Entre 2001 y 2004, pasó de tener 176 asociados a 450.

Hoy en día ya tiene 15 años de trabajar con campesinos e indígenas agrupados en 22 asociaciones.  Su objetivo continúa siendo el propiciar  entre las  familias de sus grupos asociados beneficios sociales y económicos a través de procesos de producción y comercialización de productos orgánicos y convencionales como café y miel. Dichos procesos deben garantizar la estabilidad de los grupos de base para el mejoramiento de su calidad de vida  y la sostenibilidad de los ecosistemas de la Sierra Nevada de Santa Marta.

La manera como los productores iniciaron su proceso de transformación fue buscando certificaciones tanto nacionales como internacionales, creando mecanismos que los incorpore a prácticas de comercio justo e  incorporando conceptos de calidad en la comercialización en su modelo de negocios.   

Así es como se inserta esta empresa en el clúster del café:

Aquí, la evolución de su patrimonio.

Hoy en día, este negocio productivo puede darse el lujo de aspirar a posicionar el café de la Sierra Nevada de Santa Marta como el mejor del mundo por su sostenibilidad y atributos en cada taza que vende. Al mismo tiempo, quieren aumentar la producción y mejorar la calidad implementando  asistencia técnica especializada a las organizaciones e incorporando subproductos de la cadena de valor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PNUD En el mundo

Estás en PNUD Colombia 
Ir a PNUD Global

A

Afganistán Albania Algeria Angola Arabia Saudita Argentina Armenia Azerbaiyán

B

Bahrein Bangladesh Barbados Belarús Belice Benin Bhután Bolivia Bosnia y Herzegovina Botswana Brasil Burkina Faso Burundi

C

Cabo Verde Camboya Camerún Chad Chile China Chipre Colombia Comoras Congo (República del) Congo (República Democrática del) Corea (República Popular Democrática de) Costa Rica Côte d'Ivoire Croacia Cuba

D

Djibouti

E

Ecuador Egipto El Salvador Emiratos Arabes Unidos Eritrea Etiopía

F

Filipinas

G

Gabón Gambia Georgia Ghana Guatemala Guinea Guinea Bissau Guinea Ecuatorial Guyana

H

Haití Honduras

I

India Indonesia Irán Iraq

J

Jamaica Jordania

K

Kazajstán Kenya Kirguistán Kosovo (según Res 1244 del Consejo de Seguridad ONU) Kuwait

L

Lao RDP Lesotho Líbano Liberia Libia

M

Macedonia (ex República Yugoslava de) Madagascar Malasia Malawi Maldivas Malí Marruecos Mauricio y Seychelles Mauritania México Moldova Mongolia Montenegro Mozambique Myanmar

N

Namibia Nepal Nicaragua Níger Nigeria

O

Oficina del Pacífico

P

Pakistán Panamá Papua Nueva Guinea Paraguay Perú Programa de Asistencia al Pueblo Palestino

R

República Centroafricana República Dominicana Rusia Federación de Rwanda

S

Samoa Santo Tomé y Príncipe Senegal Serbia Sierra Leona Siria Somalia Sri Lanka Sudáfrica Sudán Sudán del Sur Suriname Swazilandia

T

Tailandia Tanzania Tayikistán Timor-Leste Togo Trinidad y Tobago Túnez Turkmenistán Turquía

U

Ucrania Uganda Uruguay Uzbekistán

V

Venezuela Viet Nam

Y

Yemen

Z

Zambia Zimbabwe