Defensoras de derechos humanos, mujeres víctimas de violencia sexual: una historia de resiliencia y construcción de paz en Colombia

 

Marta y Sonia son mujeres defensoras de derechos humanos.  Comparten una historia fuertemente marcada por la violencia desmedida de la guerra en sus territorios, Chocó y Cesar respectivamente, donde ambas fueron víctimas de violencia sexual en el marco del conflicto armado.  

Marta era registradora municipal, y quedó encargada de las elecciones locales de 2007 después de que el registrador fuera amenazado de muerte.  Jugó un rol importante al impedir la manipulación electoral que pretendía que grupos guerrilleros llegaran al poder.  A partir de entonces, inició una persecución en su contra que la desarraigó de su tierra. Fue una de las múltiples mujeres víctimas de violencia sexual durante las tomas guerrilleras.  “Al llegar a Bogotá la situación se me volvió un caos trágico. Pensaba todo el tiempo en mi familia, pues era yo quien velaba por mis hermanos y mis hijos. Me la pasaba llorando entre cuatro paredes,” cuenta Marta.

Sonia, enfermera, defensora de los derechos de las mujeres y víctima de desnudez forzada, lideró que se rompiera el silencio sobre la violencia sexual en Cesar. En las denuncias y declaraciones que ponían de manifiesto que en el Cesar no solamente se quitaban tierras y asesinaban personas, sino que tanto paramilitares como guerrilla ejercían diversas violencias en contra de las mujeres, éstas comenzaron a identificar a los perpetradores de los crímenes.  A raíz de ello, la amenazaron y obligaron a salir del Cesar.  “Fue algo muy fuerte para mí porque me tocó dejar mis hijos, mi esposo, mi padre y todo lo que había construido, mi tierra y mi casa,” relata Sonia entre lágrimas.  

La ruta que transitan las víctimas de violencia sexual en el marco del conflicto es larga y tortuosa. Para Marta y Sonia, las violaciones han sido múltiples: como mujeres cuyos cuerpos fueron transformados en campo de batalla; como mujeres rurales de unos de los territorios más golpeados por el conflicto y afectados por el despojo y la pobreza; como activistas de derechos humanos amenazadas y perseguidas; como mujeres afrocolombianas discriminadas, y como mujeres violadas, estigmatizadas y revictimizadas.

Desplazamiento y amenazas me sirvieron para fortalecerme,” expresa Sonia, Fundadora de la asociación Mujeres Víctimas Emprendedoras.  “La dificultad siempre ha sido un avance,” agrega Marta al hablar del proceso de empoderamiento personal y colectivo.  A pesar del dolor, sus espíritus nunca han sido quebrantados y han trabajado incansablemente para que sus testimonios fortalezcan a otras mujeres.

“Decidí perdonar -relata Sonia-; hace mucho tiempo decidí sacar ese rencor y odio de mi. La corporación de mujeres me motivó a salir adelante”. “La revictimización nos ha unido, pues a muchas nos han negado beneficios, somos muchas en la lucha,” agrega Marta. Ambas han conformado y fortalecido redes de mujeres víctimas de abuso y apoyan procesos en los que las mujeres son, más allá de víctimas de violencia sexual, emprendedoras y agentes de la transformación social con la que sueñan para Colombia.    

Aspectos destacados

  • A través del programa de justicia transicional, el PNUD:
  • Ha promovido la restitución de derechos a la justicia y la reparación de 462 mujeres víctimas de violencia sexual en 7 departamentos durante julio de 2015 y agosto de 2016.
  • Ha impulsado el acceso a la reparación integral de 435 víctimas de violencia sexual, incluyendo personas con orientaciones sexuales e identidades de género diversas, gracias al impulso de círculos de acompañamiento psicosocial y formación en 7 municipios priorizados del país.
  • Ha acompañado jornadas de denuncia y declaraciones para las víctimas de violencia sexual, así como sesiones de seguimiento de casos, encabezadas por Ministerio de Justicia en Meta, Tolima y región de Magdalena Medio.
  • Ha diseñado e implementado formaciones para funcionarios del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar sobre protección integral de niños y adolescentes víctimas de violencia sexual en conflicto armado.
  • Ha capacitado funcionarios del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses sobre abordaje de casos de violencia sexual.
  • Ha implementado grupos de apoyo psicosocial dirigidos a víctimas.
  • Ha apoyado la estrategia de comunicación para hacer visible la violencia sexual y el reconocimiento de los derechos de mujeres sobrevivientes.

En el marco del programa de justicia transicional, el PNUD ha venido trabajando con la Fundación Círculo de Estudios en la ruta de derechos, en materia de prevención y protección del delito de violencia sexual.  Los espacios que propicia la Fundación Círculos han sido puntos de encuentro fundamentales para que personas como Sonia y Marta conozcan situaciones similares como víctimas de estos hechos.

El Registro Único de Víctimas de la Red Nacional de Información reporta a febrero de 2016, 13,598 casos de delitos contra la libertad e integridad sexual relacionados con el conflicto armado y violencias conexas; 90% de las personas afectadas son mujeres.  Persiste, sin embargo, el subregistro de los casos como resultado de la invisibilización de la violencia sexual, y del estigma y la exclusión social que conlleva para la víctima.   

Desde el PNUD, se han documentado 1,600 casos de víctimas de violencia sexual en el marco del conflicto armado, y se ha acompañado a 530 víctimas en sus procesos de declaración ante el registro único de víctimas de la UARIV para acceder a la reparación integral.    

A través del programa de justicia transicional, y de manera conjunta con el Ministerio de Justicia y del Derecho, la Fiscalía General de la Nación y la UARIV, el PNUD acompaña procesos de atención integral a la víctima, incluyendo rutas de acceso a salud, protección, atención psicosocial, justicia y otras formas de reparación integral.

Mediante la metodología que contempla la a) preparación, b) denuncia y declaración, c) seguimiento y retroalimentación de casos y d) atención psicosocial,  la estrategia denominada El Derecho de Vos(z) busca incidir en políticas públicas orientadas a la transformación de las condiciones de vida de las víctimas de violencia sexual en el marco del conflicto armado y de los compromisos internacionales derivados del derecho internacional humanitario, como la Resolución 1325 y 1820, entre otras, para la reivindicación de sus derechos.

Nosotras les brindamos confianza a las que todavía no han hablado,” explica Marta. “Las formaciones y el apoyo de los círculos de mujeres han sido fundamentales para hablar de la violencia sexual, dar a conocer los derechos de las víctimas, hacer las declaraciones ante la UARIV y que realicen su proceso de empoderamiento y sanación,” agrega.   

Necesitamos recursos, de instituciones como PNUD y la Fundación Círculos de Estudios para no desmayar“, resalta Sonia.  Se reconfortan la una a la otra tomándose las manos: “hay futuro si continuamos alzando la voz, si continuamos motivando a la población y a las mujeres.  El perdón de corazón sienta una paz interna, y porque hemos perdonado podemos ayudar a otras personas. Ese es un apoyo fuerte para obtener la paz y la reconciliación en Colombia.”  

El Fondo de Justicia Transicional del PNUD es un esfuerzo conjunto entre las instituciones colombianas y la cooperación internacional para impulsar los procesos de verdad, justicia,  reparación y garantías de no repetición de las víctimas del conflicto armado.