Redes de construcción de paz - 2009

06 dic 2009
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Fortalecer capacidades territoriales de paz con perspectiva nacional

Un país de regiones, como el colombiano, demanda de la comunidad internacional el reto de contribuir a construir la paz desde y con lo local.

El encuentro entre el país nacional con el país regional es una construcción en la que, consideramos, Colombia debe seguir avanzando. Desde la perspectiva de la comunidad internacional, que se caracteriza por ser respetuosa de las decisiones de los Estados y de la sociedad civil de cada país, creemos que esta es la forma correcta de concretar la paz nacional con un contenido social que atienda las particularidades locales y regionales.

Como Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) confiamos en que esta combinación ayude a promover, sobre el terreno, el enfoque que venimos considerando como prioritario: el del desarrollo humano. Este concepto, que propuso en 1990 el primer Informe Mundial de Desarrollo Humano, se traduce en “ampliar la gama de opciones que tiene la gente”. Opciones de estar protegido, de ser instruido, de ser respetado, de participar en la vida de la comunidad y en los asuntos colectivos. De eso se trata el enfoque de desarrollo desde, con y para la gente. Si quisiéramos darle alcance nacional a lo que Amartya Sen, padre de este paradigma, buscó cuando puso al centro de cualquier enfoque de desarrollo al ser humano, podríamos simplificar ese deseo en que cada persona del territorio colombiano tenga las condiciones y capacidades para ejercer su libertad.

Gracias a la intervención territorial de sus programas y proyectos, el PNUD en Colombia ha buscado trabajar con este criterio. En particular, el Programa Reconciliación y Desarrollo (REDES) se propuso desde su inicio en 2003 contribuir a la construcción social de la paz como factor decisivo para propiciar el desarrollo humano y la reconciliación nacional y, a la vez, trasegar por el camino del desarrollo humano como vía para la transformación del conflicto. Como su nombre lo indica, eso implica promover redes sociales e institucionales en los territorios donde actúa y también apoyar esfuerzos de reconciliación en el ámbito nacional. Esta es la razón por la cual el programa acompaña la articulación de los esfuerzos endógenos de organización social para el desarrollo y la paz en ambos escenarios, pues cree que esta vía propicia una mayor organización, autonomía, capacidad de interlocución y diálogo. Para nuestra institución esto es un reto, ya que si bien el país ha alcanzado niveles de seguridad ciudadana, inversión social y estabilidad económica, la exclusión y la violencia continúan constituyendo factores que obstaculizan el desarrollo humano, pues afectan a amplios sectores de la población y especialmente a los grupos más vulnerables, que son precisamente nuestro foco de acción.

REDES tiene una fuerte dimensión territorial en cinco regiones del país: Oriente Antioqueño, los Montes de María, Meta, Huila y Nariño. En estas regiones se han apoyado programas de desarrollo y paz, mesas humanitarias y de derechos humanos, redes de universidades y organizaciones de grupos poblacionales de campesinos, jóvenes, mujeres, indígenas, afrocolombianos y víctimas del conflicto, entre los principales.

En ese esfuerzo de contribuir a concretar la paz nacional con un contenido social que atienda las particularidades locales y regionales, REDES ha promovido y facilitado el acceso de actores territoriales a espacios de decisión nacional y, a la vez, el acceso de actores nacionales a los niveles locales.

Si quisiéramos simplificar, podríamos sustentar que su contribución específica no es crear sino creer, como lo dice en esta publicación una de las invitadas a escribir sobre la visión de país que ha acompañado el PNUD, mediante Redes.

Creer en las capacidades extraordinarias del territorio y en los frutos de su diálogo con el país nacional ha dado ya resultados importantes: la activación de un diálogo nacional constante e incluyente entre organizaciones de la sociedad civil, el Gobierno nacional y la comunidad internacional, como un esfuerzo multilateral, en el que el apoyo de Redes al Proceso Londres-Cartagena-Bogotá ha sido un factor clave; la armonización de la cooperación internacional en el espíritu de la Declaración de París, gracias, en parte, al aporte y apoyo de Redes a los escenarios de deliberación del G-24, así como la consolidación de la sociedad civil en el ámbito nacional como un interlocutor articulado, representativo y de contrapeso, con el apoyo a espacios de deliberación y concertación como el Punto de Encuentro.

De igual modo se recogen en sus resultados: el impacto de doble vía entre políticas e iniciativas nacionales y territoriales, gracias a las gestiones sociopolíticas de los programas de desarrollo y paz apoyados por varios socios estratégicos, entre ellos Redes. Así mismo la creación de una política pública nacional de atención integral contra minas antipersonal y territorialización de la misma por medio de un modelo de gestión local, debido en parte al apoyo de Redes al Programa de Minas de la Vicepresidencia de la República.

También se contemplan la formulación participativa e incluyente del Plan nacional de acción en derechos humanos y Derecho Internacional Humanitario (Dih) y el acompañamiento para la consolidación de alianzas entre medios nacionales, regionales y locales y redes de comunicación para fomentar labores de los colectivos y medios en el trabajo de construcción de iniciativas de desarrollo y paz.

En el ámbito territorial podríamos mencionar que ha habido disminución de la vulnerabilidad de actores sociales por el incremento de la cohesión social; empoderamiento de organizaciones de la sociedad civil; transformaciones de estructuras tradicionales de relaciones de poder; incremento de la movilización y concertación ciudadana departamental y local, en torno a temas de política pública, y de movilización social sobre la reivindicación y el cumplimiento de los derechos humanos. Esto debido al acompañamiento de Redes y de otras iniciativas.

Se destaca igualmente la articulación con la estrategia Apoyo a las redes temáticas y territoriales para el desarrollo humano (Art), del PNUD, que ha permitido incrementar el impacto en la interrelación entre donantes en la planificación participativa del desarrollo local y en la movilización de la cooperación descentralizada y el aporte sustantivo de la Oficina para la Prevención y Recuperación de Crisis (BCPR , por su sigla en inglés), del PNUD en la consolidación de las líneas programáticas.

Como el lector podrá inferir en estas páginas, REDES se ha constituido en un modelo de intervención social del PNUD-Colombia apoyado por cooperantes internacionales tan importantes como la cooperación sueca Asdi, el socio político con el cual hemos construido la estrategia, y a la cual se han venido sumando aliados como la cooperación española (Aecid); la catalana (Accd); la de la Embajada del Reino de los Países Bajos y la italiana. El aporte del Gobierno nacional, por medio de la Alta Consejería para la Acción Social y la Cooperación Internacional, también es muy significativo.

Como coordinador residente me parece importante señalar que el aporte de REDES ha permitido consolidar el trabajo interagencial, ya que esta plataforma se presta para desarrollar una acción coordinada en los territorios en torno de las prioridades de desarrollo y paz. Para concretar este esfuerzo, existen varios convenios interagenciales entre el PNUD, mediante Redes, y diferentes agencias del Sistema de Naciones Unidas de Colombia –Acnur, Oacnudh, Unfpa , Unifem–, así como intenciones de extender estos memorandos de entendimiento con otras agencias y programas.

Varios de los protagonistas de estos procesos en estas páginas cuentan de primera mano la riqueza de sus proyectos. Lo dejamos a disposición del lector como contribución a la reflexión sobre las probabilidades reales y concretas de incrementar las capacidades territoriales y nacionales para profundizar procesos de cambio y transformación social.

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